¿Qué son y cómo operan los depósitos combinados?

Muchas veces, cuando tenemos pensado rentabilizar nuestros ahorros o parte de ellos, nos dirigimos a nuestra sucursal habitual para conocer todas las opciones que tenemos. Es fácil encontrar varios productos con características muy diferentes que a simple vista parecen iguales pero con distintas rentabilidades y plazos.

¿Cambiará la rentabilidad de los depósitos en el último cuatrimestre del año?

Los depósitos son productos de ahorro tradicional, para los ahorradores que no quieren arriesgar nada de su dinero, a pesar de obtener una rentabilidad muy baja. Pero como en muchas cosas, la oferta de depósitos (en este caso) lleva implícita la elección del tipo de depósitos. Uno de esos tipos es el de nuestro post de hoy, el depósito combinado.

ahorro

Un depósito combinado, como su propio nombre indica es la combinación de un depósito a plazo fijo y de un depósito referenciado, es decir que hace referencia a un índice, acciones  o a un fondo de inversión. Con esto se obtiene una rentabilidad fija, que el cliente conoce al contratar el producto, y otra rentabilidad desconocida que irá en función del índice seleccionado.

Uno de los inconvenientes, es que la inversión a realizar en cada uno de los tipos de depósitos es determinada por el banco. Por tanto no podemos destinar un 10%  renta variable y el 90% restante a renta fija. Es cierto, que los depósitos combinados ofrecen una mayor rentabilidad, pero como hemos dicho en otras ocasiones, a mayor riesgo mayor rentabilidad. Una parte de tus ahorros es variable, y por tanto con riesgo elevado.

Los expertos no recomiendas la contratación de estos depósitos, sobretodo en inversores primerizos, ya que la rentabilidad final depende de unos factores que no se sabe como evolucionarán. Para obtener una rentabilidad segura, y si eres un ahorrador tradicional, lo mejor es un depósito a plazo fijo.

¿Cómo elegir el depósito que más nos conviene?

depositos

La condiciones que nos ofrecen estos depósitos, también son diferentes de las de los depósitos de renta fija. La cancelación antipada por ejemplo, no está permitida en la parte de rentabilidad variable, y si está permitida es posible que se pierda parte del capital invertido. En el banco te ofrecen un contrato en el que hay dos partes, una de rentabilidad fija y otra de rentabilidad variable. Es como si contrataras dos depósitos distintos pero aparentemente en un mismo papel.

Es importante leer las condiciones de ambas partes, y no arriesgarse en cuanto a la parte variable. Pedir asesoramiento a un experto, y conocer con anterioridad la evolución del índice al que se pueda referir nuestros depósitos, son dos pasos previos fundamentales antes de contratar este tipo de depósitos.

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